Mañana celebramos el día del Espíritu de Asís y es necesario que todos invoquemos a Dios para demandar el don de la Paz en todos los rincones del planeta. 

 

Muy reciente tenemos los atentados de Barcelona, pero no son los únicos actos de violencia que asolan al mundo y dañan a los seres humanos. Por ello, ahora es prioritario tomar conciencia de nuestra fraternidad franciscana y universal y tener un corazón manso y humilde en el que crezca el espíritu fraterno, al que nos llama el Evangelio y la espiritualidad franciscana. No podemos dejar que en nuestro interior aniden sentimientos de violencia ni revancha y tampoco en nuestras palabras. No podemos echar leña en la hoguera de la sinrazón y el desamor.

 

El día 27 de octubre los colegios de la Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor nos uniremos a tantos otras comunidades cristianas y no cristianas que se reunirán para rememorar ese Espíritu de Asís, que inició y sorprendió S. Juan Pablo II con la celebración de la primera cumbre de líderes religiosos del mundo, en tan bello y franciscano enclave.

 

En ella estuvieron presentes dirigentes de religiones no cristianas y cristianas,


“el objetivo era suscitar un movimiento mundial de oración por la paz que, pasando por encima de las fronteras y naciones y alcanzando a los creyentes de todas las religiones, llegue a abrazar al mundo entero”.


Meses antes en Lyon, durante la fiesta de San Francisco de Asís, Juan Pablo II lanzó al mundo otro inesperado llamamiento: “a todas las partes en conflicto en el mundo envío un llamamiento ardiente para que observen al menos durante toda la jornada del 27 de octubre, una tregua completa de combates”. El mensaje se hizo llegar a los jefes de estado y gobierno de los 113 países que entonces mantenían relaciones diplomáticas con la Santa Sede. En aquel 27 de octubre, en la gran mayoría de los 43 países donde había guerra o terrorismo, callaron las armas.

 

“La idea del Papa era que las tradiciones religiosas del mundo disponían de ‘profundos recursos’ con que abordar los conflictos internacionales. Uno de ellos era su compromiso con la oración”. El Papa dio la consigna: “no rezar juntos sino estar juntos para rezar”.

 

A esto se le añadió el ayuno y se propuso que el acto integrara movimiento para comunicar la idea de peregrinación. Surge así la idea que fuese en la ciudad de Asís, donde el mismo Papa fue peregrino.

 

 

El mismo Juan Pablo II explicó en más de una ocasión, las características de estos encuentros.
  • Manifiestan al mundo que es bueno iniciar el siglo XXI no con discrepancias, sino con una visión común: el sueño de la unidad de la familia humana.
  • Se busca “que una invocación común se eleve con insistencia desde la tierra hasta el Cielo para implorar del Omnipotente, en cuyas manos está el destino del mundo, el gran don de la paz, presupuesto necesario para todo compromiso serio al servicio del auténtico progreso de la humanidad”.
  • Ayuda a todos los hombres a levantar la mirada y dirigirla hacia lo alto, hacia el único Dios y Padre de todos los pueblos de la Tierra. Algo importantísimo en este mundo donde el ateísmo ha impregnado a tantas sociedades.
  • Se aprende a “estar juntos y a rezar según la propia tradición religiosa, sin confusión y en el respeto mutuo, conservando cada uno íntegras y sólidas las propias creencias”.
  • No es rezar juntos sino estar juntos para rezar.
  • Se llevan a cabo en un clima de fraternidad: el “espíritu de Asís”.
  • Significa reconocer que las diferencias no nos empujan al enfrentamiento sino al respeto, a la colaboración leal y a la edificación de la paz.
  • Han producido abundantes frutos de paz y de verdadera amistad.
  • Han llegado a ser “un signo de paz”, un “signo de los tiempos”.

 

Que las comunidades educativas de nuestros colegios celebren este día y que no desfallezcamos de pedirle a Dios nuestro Padre que conceda la paz en el mundo al tiempo que nos convirtamos en verdaderos agentes y portadores de ese don tan preciado y deseado que es el de PAZ