¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres!

 

Esta frase resuena insistentemente en nuestro corazón. El Papa Francisco cuando la dijo marcó el horizonte hacía donde debe encaminarse el pueblo de Dios, la comunidad cristiana. No nos ha de causar sorpresa porque desde Jesús, pasando por Francisco de Asís y llegando hasta nuestra fundadora, Mª Ana Mogas y tantos otros, siempre han tenido como prioridad atender a los más desfavorecidos, a lo más pobres, aquellos que son el “ojito derecho de nuestro Padre”. Por eso a nuestra Institución no nos sorprender que el Papa Francisco el 13 de noviembre del 2016 con motivo de la clausura de todas las puertas de la Misericordia, espontáneamente declarase que la “ I Jornada de los Pobres”, celebración que se hará el domingo 19 de noviembre 2017. 

 

Y nosotros como colegios de espiritualidad franciscanas nos sentimos gozosos por iniciativas que tengan como protagonistas a nuestros hermanos más necesitados, ya que son los primeros llamados a participar en la mesa del Señor. 

 

Al igual que una madre se vuelca con el hijo que más atenciones necesita, nosotros, los que formamos parte de la familia de Mª Ana Mogas, llevamos en nuestros corazón a los indigentes, a los esclavos del siglo XXI, a los hambrientos, a los inmigrantes forzosos, a los parados y a tantas personas dignas que sufren las injusticias y las consecuencias de las malintencionadas acciones del ser humano. Por ello, en nuestros colegios celebraremos durante esta semana pequeños actos que lleven a nuestros alumnos y miembros de nuestra comunidades educativas a reaccionar ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro con el pobre, viendo en él a nuestro Jesús; No basta con bonitas pero inoperantes palabras, se requieren obras, pequeños compromisos para aliviar la necesidad de nuestro hermano, que es Hijo de Dios y el bien más valioso de nuestro Padre (Papa Francisco).