De nuevo Juan Bautista es el protagonista en este tercer domingo de Adviento. El nos recuerda que en medio de nosotros está el que va a venir, el Mesías, pero no es fácil reconocerlo.

 

Inmersos en el día a día, vamos por la vida con la cabeza agachada mirando exclusivamente hacia nuestro ombligo y más recientemente hacia nuestro móvil y dejamos pasar la oportunidad de mirar la realidad con una actitud creyente y descubrir a ese niño Jesús que llora y que ríe, que tiene hambre y pasa frío…

 

Imitemos la humildad con la que Juan Bautista anuncia con autoridad y convencimiento la presencia del verdadero Mesías en medio de nosotros frente a otros falsos ídolos, que han ocupado nuestra existencia y que atentan contra nuestra apreciada libertad.