Durante la Semana del Objetivo “Silencio… conectamos”, desde la Fundación lanzamos una invitación muy especial: detenernos, observar y capturar, a través de la fotografía, esos instantes en los que el silencio deja de ser ausencia de ruido para convertirse en un espacio de encuentro, reflexión y conexión.
La respuesta ha sido emocionante. Hemos recibido numerosas imágenes cargadas de sensibilidad, profundidad y creatividad. Cada fotografía nos ha permitido asomarnos a miradas únicas sobre el silencio: paisajes, momentos cotidianos, gestos sencillos y escenas llenas de significado que nos recuerdan la importancia de parar y reconectar.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que han participado, compartiendo sus fotografías y formando parte de esta iniciativa. La calidad de los trabajos ha hecho que la deliberación del jurado no fuera nada sencilla.
Las imágenes finalistas
Finalmente, tras una cuidadosa valoración, estas son las tres imágenes finalistas:
“Escuchar el silencio” – @mariendelcantofernandez
Una imagen que nos transporta a la calma del amanecer contemplado desde una ventana. En contraste con el ritmo acelerado de la ciudad, la fotografía nos invita a redescubrir la serenidad de los pequeños momentos y a valorar esos instantes irrepetibles que, muchas veces, pasan desapercibidos.

“Cuando el mundo calla, Dios habla” – @ginamarro4
En esta propuesta, el silencio se transforma en espacio de encuentro interior. La escena, marcada por la quietud de la tarde y el recogimiento de la lectura, sugiere una conexión profunda con lo trascendente. Una invitación a escuchar más allá del ruido y a abrirse a lo esencial.

“Un mismo reflejo” – @alma.melfi
Una composición delicada y simbólica en la que naturaleza, cielo y agua dialogan a través de un reflejo. La imagen transmite valores como el respeto por lo creado, el cuidado de lo pequeño y la belleza de lo sencillo, en sintonía con una mirada que pone en el centro la armonía y la vida compartida.

El valor del silencio
Este concurso no solo nos ha permitido descubrir talento y sensibilidad artística, sino también generar un espacio común para reflexionar sobre el valor del silencio en nuestro día a día. En un mundo lleno de estímulos constantes, parar, observar y escuchar se convierte en un acto profundamente transformador.
Gracias, una vez más, a todas las personas participantes por ayudarnos a “conectar” desde el silencio. Seguimos caminando juntos en este propósito.



