Cada 6 de octubre celebramos el Día de María Ana Mogas, una fecha muy especial para toda la familia de la Fundación Educativa Franciscanas Ana Mogas. Recordamos a nuestra fundadora, una mujer que dedicó su vida a Dios y al servicio de los demás, especialmente de las personas más necesitadas, y cuyo compromiso con la educación y el Evangelio sigue inspirando nuestra misión.
Su historia es la de una vocación vivida con entrega, sencillez y amor. Hoy, su carisma continúa presente en nuestras comunidades educativas, donde trabajamos cada día para formar personas comprometidas con los demás y con la construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
¿Quién fue María Ana Mogas?
María Ana Mogas Fontcuberta nació en 1827 en Granollers, Barcelona. Desde joven sintió una profunda llamada religiosa que la llevó a dedicar su vida a Dios y al cuidado de los demás.
Inspirada por el Evangelio y el espíritu de san Francisco de Asís, encontró en la educación y la atención a las personas más vulnerables una forma de vivir su fe. Su vocación se tradujo en una misión concreta: acompañar, enseñar y ofrecer oportunidades a quienes más lo necesitaban.
En torno a 1850, comenzó su labor educativa en Ripoll, dando los primeros pasos de una obra que crecería con el tiempo y que estaría marcada por la cercanía, la sencillez y la entrega.
Su compromiso y su forma de entender la vida dieron origen a una familia religiosa y a un estilo educativo que siguen siendo referentes para quienes hoy continúan su misión.
¿Por qué celebramos el Día de María Ana Mogas el 6 de octubre?
El 6 de octubre es una fecha especialmente significativa porque ese día, en 1996, el papa san Juan Pablo II proclamó beata a María Ana Mogas en Roma.
Su beatificación reconoció públicamente una vida de fe, humildad y servicio, dedicada a hacer presente el amor de Dios a través de la educación y la atención a los más necesitados.
Desde entonces, cada 6 de octubre se convierte en una oportunidad para recordar su ejemplo, agradecer el camino que inició y renovar nuestro compromiso con los valores que guiaron su vida.
El Día de María Ana es, por tanto, mucho más que una celebración en el calendario. Es una ocasión para mirar nuestro día a día a la luz de su legado y descubrir cómo podemos seguir haciendo realidad su mensaje en nuestras comunidades.
El legado educativo de María Ana Mogas
Para María Ana Mogas, educar era mucho más que transmitir conocimientos. La educación constituía una forma de acompañar a las personas, ayudarles a crecer y ofrecerles herramientas para transformar su realidad.
Su propuesta educativa estaba profundamente vinculada al Evangelio y al carisma franciscano. La cercanía, la sencillez, la caridad y la atención a quienes más lo necesitaban formaban parte de su manera de enseñar y de relacionarse con los demás.
Esta forma de entender la educación sigue inspirando nuestro proyecto de la Fundación Educativa Franciscanas Ana Mogas. En nuestros colegios, el aprendizaje académico camina junto al desarrollo personal, la educación en valores y el compromiso con la sociedad.
Acompañamos a nuestro alumnado para que crezca en todas sus dimensiones, aprenda a convivir, desarrolle la sensibilidad hacia los demás y descubra la importancia de construir un mundo más humano y fraterno.
Así, el legado de María Ana no se queda en el recuerdo de una figura histórica: se hace presente en la vida cotidiana de nuestras aulas y en la relación entre alumnos, familias, docentes y toda la comunidad educativa.
Un carisma que sigue vivo en la familia de María Ana
La misión que inició María Ana Mogas continúa hoy gracias a las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor (FMMDP) y a todas las personas que forman parte de esta familia carismática.
Su presencia evangelizadora y su entrega al servicio de los demás mantienen vivo el espíritu de una obra que ha crecido y se ha extendido por distintos lugares del mundo, con presencia en América, África, España e Italia.
En los colegios de la Fundación Ana Mogas, el carisma de nuestra fundadora se traduce en una manera concreta de educar y de vivir en comunidad. Alumnos, familias, equipos docentes, personal de los centros y hermanas compartimos la responsabilidad de continuar esta misión.
Su legado nos invita a cultivar la caridad, la esperanza, la confianza en Dios, la paz y el cuidado de los más vulnerables. Valores que se expresan en los pequeños gestos de cada día y que contribuyen a crear comunidades educativas acogedoras y comprometidas.
María Ana nos dejó una frase que resume la esencia de su manera de vivir y que sigue iluminando nuestro camino:
«Caridad, caridad verdadera. Amor y sacrificio».
Estas palabras reflejan una forma de entender el amor que va más allá de las palabras y se concreta en la entrega, el acompañamiento y el servicio a los demás.
¿Cómo celebramos el Día de María Ana Mogas en nuestros colegios?
Cada 6 de octubre, los colegios de la Fundación Ana Mogas celebran la vida y el legado de su fundadora a través de actividades, encuentros, momentos de reflexión y propuestas educativas que acercan su figura a toda la comunidad escolar.
Estas celebraciones permiten que el alumnado conozca quién fue María Ana Mogas, descubra los valores que guiaron su vida y comprenda cómo su ejemplo sigue teniendo sentido en la actualidad.
Es también un momento para fortalecer los vínculos que nos unen como familia educativa y renovar nuestra ilusión por la misión que compartimos.
Más allá de las actividades de una jornada, el Día de María Ana nos recuerda que su legado se construye cada día: cuando acompañamos a quien lo necesita, cuando educamos desde el respeto, cuando compartimos lo que somos y cuando trabajamos juntos por una sociedad más justa y fraterna.
Celebrar a María Ana Mogas es mantener vivo su estilo de vida y continuar sembrando semillas de amor, esperanza y fraternidad.
¡Feliz Día de María Ana Mogas!


