En un momento de tanta inseguridad e inestabilidad y de mucho sufrimiento para tantas personas que están padeciendo las consecuencias de la pandemia, Jesús, el Pan de Vida, se vale de tantas personas comprometidas en paliar las necesidades de los hermanos. Ellos encuentran la fuerza del Espíritu para entregar la vida del alimento que reciben de Cristo sacramentado.


Todos somos llamados a encontrarnos en torno a la mesa del Señor y comer del verdadero Pan, signo de comunión y amor, que nos saciará el hambre, dando sentido a nuestra vida.


Hoy celebramos la fiesta del Corpus Christi (el cuerpo de Cristo), es la fiesta de la caridad, del verdadero amor, de la entrega total y de la cercanía de Dios. Una oportunidad más para hacer visible el amor de Dios por toda la humanidad.
 

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