Hoy celebramos Viernes Santo: ¡Jesús muere en la cruz!

 

Cada latigazo recibido, cada herida abierta y cada gota de sangre vertida son gestos sanadores y enseñanza de vida, cargados de profundo sentido para nosotros, discípulos suyos.

 

Humillado, despreciado e injuriado se presenta ante nosotros como un hombre íntegro que decide afrontar su destino con entereza, escuchando y consintiendo sin vacilación la voluntad de su Padre. Jesús de Nazaret se ofrece a sí mismo y hace vida el mandamiento del amor.

 

Centremos nuestra mirada en la adorada cruz, “miremos los brazos abiertos de nuestro maestro crucificado y dejémonos una vez más salvarnos por Él”, ayudando a salvar a los demás tan necesitados de una palabra de consuelo.

 

La cruz no hay que mirarla con temor, Jesús nos enseñó a mirarla con cariño, a abrazarla, a quererla y entonces ocurre algo extraordinario, nuestra cruz y nuestro sufrimiento, no tiene por qué ser un obstáculo para celebrar con alegría la VIDA. FELIZ VIERNES SANTO.
 

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