El próximo 11 de mayo celebramos la festividad de la Divina Pastora, fecha señalada para toda nuestra familia. La imagen de María, bajo esta advocación, hace su aparición en la vida de María Ana con los primeros contactos con la Orden Capuchina.


María recogiendo a sus ovejas con ternura, presidirá los lugares en que se reunían las Hermanas, y también, en aquellos en los que María Ana ha de ejercer su función pastoral como Superiora y como educadora. Ese gesto de entrega de María acogiendo su rebaño, símbolo de su misión protectora y evangelizadora de Madre, ha llegado a nuestros alumnos y alumnas a través de a través de sus hijas, las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor.


Y ahora, todas las comunidades educativas de nuestra Fundación, tenemos a la Divina Pastora como cayado que nos sostiene en nuestro día a día. Por eso, cuando nuestros alumnos y alumnas la miren encontrarán en Ella a su amiga y su guía; incluso cuando ya hayan dejado el colegio, y vuelvan su mirada hacia la Virgen, reconocerán en María, a su Madre, que, como Divina Pastora, siempre les cobijará en todos los momentos de su vida.
 

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