En la semana que recordamos a Santa Cecilia, desde el Colegio Valldaura de Barcelona, nuestra compañera Gal·la Ferran hace una reflexión sobre lo que significa para ella la música y los valores que nos aporta la educación musical. Gracias por compartirlo con todos nosotros.

Una  canción

El día 22 de noviembre celebramos la festividad de la patrona de la música, Santa Cecilia. Me gustaría dedicar este escrito a todas las personas que, como yo, confían en la educación musical. También convencer de sus virtudes a aquellas que piensan que sus aspectos educativos no son importantes.

 

Cuando pensamos en la asignatura de música, es probable que se nos venga a la cabeza el término “canción”. Lógico, seguramente porque es lo que escuchamos, interpretamos y consumimos prioritariamente de la música.

 

Según la RAE, una canción es: “una composición en verso, que se canta, o hecha a propósito para que se pueda poner en música”. Considero que esta definición actualmente ha quedado corta y obsoleta. En el momento en que un especialista de música entra en un aula, se abren mil oportunidades educativas y creativas. Es por eso que he decidido escribir mi propia definición de canción.

 

Una canción es una melodía, doce notas repartidas de forma articulada. Una letra que memorizar. Es una fracción, una suma de pulsaciones, una constancia. Es cultura que nos aporta conocimiento sobre una época, un movimiento o una persona. También es un factor de interculturalidad. Actualmente hasta en América han aprendido a bailar “La Macarena”. Es una metáfora, un hipérbaton o incluso una hipérbole, entre muchas otras cosas.

 

Una canción es disciplina, trabajo, concentración y diversión. Es motricidad, porque niños de 4 años saben hacer el “Swish, swish”. Es unión y coordinación, porque resulta que tus compañeros escuchan y bailan lo mismo que tu; ¡mira! ya tenéis algo en común. Es un momento, una sensación, un recuerdo, un olor, una vivencia individual o compartida. Es creatividad, porque no se te habría ocurrido esa genial idea o, gracias a ella te sientes inspirado. Es silencio, porque quieres escuchar. Es escuchar, porque quieres aprenderla. Es aprender, porque te gusta lo que cuenta y estás descubriendo algo nuevo. Es confianza, porque vas a dar lo mejor de ti. Es perder el miedo a equivocarse y tener la capacidad de volver a empezar, de reengancharse y de no abandonar. Es tranquilidad porque no estás solo, todos se la saben. Es cooperación, porque si sale bien, es gracias a todos. Es solidaridad, porque si fallamos, fallamos todos. Es un logro, porque la has conseguido interpretar de la mejor manera posible, con responsabilidad, respeto y sentimiento.

 

Creo que muchos de los adjetivos que he usado para describir esta palabra son los que querríamos tener en nuestra clase. En una canción hay matemáticas, lengua, literatura, historia y todo lo que tú quieras. Pero, sobre todo, hay valores.

 

Entonces me pregunto, ¿por qué la asignatura de música es la gran olvidada?

 

Gal·la Ferran, profesora de música.
Escola Valldaura, Barcelona.
 

Destacado: