Cada persona relacionada con la Fundación asume unas responsabilidades y funciones diferenciadas en consonancia con la aportación particular de cada cual al proyecto común.
En este sentido, se hace preciso definir un código de conducta en el que se plantee un marco suficiente para el desarrollo de las funciones y actividades de las personas que, de una forma u otra, trabajan o colaboran en los centros.
El respeto a la dignidad de las personas y a su desarrollo integral, así como la proyección exterior de nuestra labor docente y de nuestra propia identidad exige la observancia de unas normas mínimas de comportamiento que ayuden a proceder de un modo adecuado con la labor que se desarrolla en la Institución.
Este código de conducta se concreta en el Manual de Gobierno Corporativo de la Fundación y en la declaración responsable que firman todos sus trabajadores.
A fin de garantizar el cumplimiento del Código, debe existir, como órgano dependiente del Patronato de la Fundación, un Comité de Observancia compuesto por tres miembros nombrados por el mismo para un tiempo determinado.